Aprobacion del TRATADO DE LISBOA,

El Parlamento Francés aprobó el proyecto de ley que autoriza la ratificación del Tratado de Lisboa, al término de un debate apasionado y enriquecedor en el Parlamento, tanto a favor del examen de este proyecto de ley como durante la revisión constitucional que lo precedió. Estos debates han mostrado que Francia conserva la ambición europea de los padres fundadores del Tratado de Roma y que se preocupa por volver a desempeñar un papel de primer plano en Europa.

ALOCUCION DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, NICOLAS SARKOZY, TRAS EL VOTO DE LA LEY QUE AUTORIZA LA RATIFICACION DEL TRATADO DE LISBOA
(Paris, 10 de febrero de 2008)

Mis Queridos Compatriotas :
El Parlamento acaba de votar la ley que autoriza la ratificación del Tratado de Lisboa.
Fue Francia quien tomó la iniciativa de proponer este tratado simplificado para que Europa saliera de la crisis institucional en la que estaba sumida.
Durante la campaña presidencial, me había comprometido a hacer todo lo posible a fin de convencer a nuestros socios para pasar la página de la Constitución europea que ya no podía entrar en vigor, cuando dos países, Francia y Países Bajos, la habían rechazado por referéndum y cuando ya no se podía pedir al pueblo francés y al pueblo neerlandés que cambiaran de opinión.
Teniendo en cuenta que el proyecto de Constitución europea se había descartado, no podíamos detenernos.
Había que desbloquear un sistema de decisión que ya no correspondía a las exigencias de una Europa con 27 miembros y que la paralizaba. Asimismo, era necesario respetar la elección de los pueblos que habían aceptado ratificar la Constitución y la de aquellos que la habían rechazado.
Un tratado simplificado, que conservara únicamente las disposiciones institucionales objeto de un consenso bastante amplio durante la campaña del referéndum, era una solución que permitía superar las oposiciones entre partidarios y adversarios de la Constitución.
En primer lugar, se trataba de ser eficaz instituyendo las reglas que conferirían a los pueblos europeos los medios para decidir juntos. Era vital para el futuro de Europa y para su capacidad de actuar.
Para convencer a todos nuestros socios de que aceptaran el nuevo tratado simplificado que les proponíamos, y que ya no era una Constitución, era necesario que, en caso de acuerdo, nos comprometiéramos a que se aprobara por vía parlamentaria. Si esta condición no se hubiese respetado, no se habría podido alcanzar ningún acuerdo.
Durante la campaña presidencial, dije que es lo que haría si fuese elegido. Formaba parte, queridos conciudadanos, del mandato que me ustedes me encomendaron al elegirme Presidente de la República. Este compromiso, que tomé solemnemente ante ustedes, lo he respetado.
Gracias a la iniciativa francesa, gracias a Alemania, que entonces presidía la Unión, y a la Canciller Angela Merkel, a quien deseo rendir homenaje, ahora Europa dispone del marco necesario para ponerse de nuevo en marcha.
A partir de ahora, el funcionamiento de Europa será más democrático, más responsable. Los parlamentos nacionales controlarán mejor las decisiones y éstas se tomarán más a menudo por mayoría cualificada que por unanimidad.
Gracias a este éxito, ya que se trata de un éxito, Francia ha vuelto a Europa. Ha recuperado su influencia, su capacidad para hacer valer su punto de vista, sus valores y el papel impulsor que siempre había desempeñado en el pasado.
A partir de 1 de julio de este año, nuestro país presidirá la Unión durante seis meses. Será un momento importante. El tratado simplificado era una condición necesaria para salir de la crisis europea. No la resuelve por sí solo. No habría nada más peligroso que fingir que no ha pasado nada, que todo podía continuar como antes. Ahora que Europa puede decidir, el problema es saber lo que quiere.
No son los "no" franceses y neerlandeses los que han causado el malestar de Europa, sino al contrario. Los pueblos perdieron su fe en Europa, cuando comenzaron a sentir que Europa había dejado de actuar, que ya no los protegía, que hacía su vida más dura en vez de hacerla más fácil. Se había llegado a un punto en el que Europa ya no expresaba una voluntad colectiva, donde ya no tenía lugar ninguno de los debates intrínsecos a la vida de todas las grandes democracias, donde nuestras empresas no estaban suficientemente protegidas frente a las competencias desleales, mientras que estaban protegidas en todos los otros lugares.
Al afirmar que la competencia no es un fin en sí, sino un medio, y al encomendar a la Unión el objetivo de proteger a sus ciudadanos, el tratado simplificado representa una inflexión con respecto a los desvíos que habían tenido lugar en un pasado reciente.
Ahora, se trata de introducir nuevamente la política en Europa, de no volver a dejar que Europa se rija únicamente por reglas automáticas que no dejan ningún espacio a la decisión y a la responsabilidad política. Hay que poder hablar de todo como en cualquier otra democracia: de la moneda que ya no es tema tabú, de la política comercial, de la política industrial, de la reciprocidad en materia de competencia o de los desvíos del capitalismo financiero.
Ante las grandes potencias que emergen en el mundo, ante los riegos de todo tipo que amenazan la paz, la estabilidad e incluso el futuro del planeta, Europa debe actuar, es mi convicción, como una gran potencia que pone de manifiesto su punto de vista y defiende sus intereses, al igual que todas las demás grandes potencias en el mundo.
Deseo que la Presidencia de la República Francesa brinde la ocasión de avanzar por este camino.
Con este espíritu, propondré a nuestros socios como prioridad la elaboración de una estrategia de desarrollo sostenible, una política de inmigración común, una defensa europea y una refundación de la política agrícola.
En todos estos ámbitos, debemos actuar juntos.
En todos estos ámbitos, necesitamos políticas comunes que expresen realmente una voluntad colectiva.
Quiero dedicar toda mi energía para lograrlo.
Quiero que Francia sea ejemplar. Quiero que represente de nuevo en Europa una fuerza de propuesta y una fuerza impulsora.
Mis Queridos Compatriotas, el futuro de Francia y el destino de Europa están unidos.
Desunidos, los pueblos de Europa no podrían superar los desafíos del siglo XXI.
Unidos, forman una formidable potencia política, económica, cultural moral, con una postura que cuenta en los asuntos internacional. De ahí, que Europa sea tan importante.
Respetando las opiniones y las sensibilidades de todos, expreso el deseo de que, superando las divisiones partidistas y las oposiciones del pasado, todos estemos federados para que Europa se desarrolle, para que se desarrolle en base a valores, criterios, objetivos con los que todos nos sintamos identificados.
Franceses, podemos sentirnos orgullosos de lo que acabamos de lograr.
Unidos, lo que llevaremos a cabo mañana será aún mayor.
¡Viva Europa!
¡Viva Francia!./.

París, 8 Febrero 2008

DECLARACION DEL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y EUROPEOS, SR. BERNARD KOUCHNER, Y DEL SECRETARIO DE ESTADO PARA LOS ASUNTOS EUROPEOS, SR. JEAN-PIERRE JOUYET

TRATADO DE LISBOA

El Parlamento Francés aprobó el proyecto de ley que autoriza la ratificación del Tratado de Lisboa, al término de un debate apasionado y enriquecedor en el Parlamento, tanto a favor del examen de este proyecto de ley como durante la revisión constitucional que lo precedió. Estos debates han mostrado que Francia conserva la ambición europea de los padres fundadores del Tratado de Roma y que se preocupa por volver a desempeñar un papel de primer plano en Europa.

Tal como era el deseo del Presidente de la República, Francia contribuyó intensamente a la elaboración de este nuevo tratado en estrecha relación con las presidencias alemana y portuguesa, así como con todos sus socios. Francia es uno de los primeros Estados miembros de la Unión Europea en ratificarlo.

El Tratado de Lisboa permitirá responder mejor a las preocupaciones de los ciudadanos europeos, fortalecer la democracia y la eficacia en la toma de decisiones a veintisiete, llevarnos con determinación hacia el desarrollo de políticas futuras en materia de energía, de medio ambiente, de inmigración, de prosperidad y de seguridad para nuestros conciudadanos. Esta Tratado ofrece los medios para una reactivación política de la Unión Europea. Los franceses de todas las sensibilidades políticas deben participar en ella.

Nos congratulamos por la aprobación de esta ley, que es una buena noticia para Francia y Europa, y deseamos que este Tratado - con el cual se da borrón y cuenta nueva al tema institucional luego de más de diez años de debates y dudas - entre en vigor el 1° de enero de 2009, una vez que todos los Estados miembros de la Unión Europea lo hayan ratificado./.

Modificado el 13/02/2008

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